haga clic para activar el zoom
Cargando Mapas
No hemos encontrado ningún resultado
Expandir mapa
Mi ubicación Pantalla Completa Anterior Siguiente
Búsqueda Avanzada
Encontramos 0 Resultados. ¿Quieres cargar los resultados ahora?
Búsqueda Avanzada
encontramos 0 resultados

Sus resultados de búsqueda

Los bosques verticales de Stefano Boeri

Publicado por pisobcn en 14 febrero, 2018
| 0

Si hay un nombre en la arquitectura actual que podemos relacionar con la lucha contra el cambio climático y las emisiones de CO2 ése es el de Stefano Boeri. Boeri es un arquitecto milanés que se ha especializado en la integración de árboles en edificios altos o, lo que es lo mismo, en la elaboración de bosques verticales. Proyectos como el Bosco Verticale construido en Milán en 2014 o el proyecto Liuzhou Forest City, una ciudad forestal que se edificará en el sur de China, llevan la firma de este innovador arquitecto italiano.

Stefano Boeri no es un simple instalador de jardines en edificios. Boeri construye edificios pensados para que puedan tener árboles de hasta 9 metros de altura. Para conseguirlo, Boeri y su equipo deben tener en cuenta un amplio abanico de factores. Diseñar un bosque vertical implica seleccionar especies vegetales, tener en cuenta las necesidades climáticas de las mismas y valorar las condiciones de iluminación solar, viento y, por supuesto, humedad de la región o la zona en la que se va a levantar el edificio. Teniendo en cuenta las especies que se van a colocar en el edificio, así será el mismo. Es decir: no es el edificio quien determina el tipo de plantas a colocar en él sino que son las plantas elegidas quienes determinan como será el edificio.

El trabajo de Stefano Boeri se sostiene sobre unos exhaustivos estudios. Dichos estudios permiten determinar cómo debe construirse el sistema de riego por goteo para cada planta, cómo deben fijarse las raíces de los árboles a los suelos en que deben plantarse y cómo podrán absorber el viento las ramas de aquellos árboles que se coloquen en las esquinas de los edificios. Para completar dichos estudios, Boeri decidió que se realizaran pruebas de resistencia en un túnel de viento en Florida especializado en estudiar el efecto de los ciclones sobre los diferentes materiales.

Entre otras ventajas de los bosques verticales, Stefano Boeri apunta las siguientes:

  • Los bosques verticales absorben CO2. Al llevar árboles a la ciudad, el arquitecto lucha contra el enemigo en el mismo terreno en que se produce el CO2.
  • Reducción del consumo energético en verano gracias al microclima que se produce dentro del edifico en el que se ha instalado el bosque vertical.
  • En invierno, la vegetación de la fachada norte, de hoja caduca, pierde sus hojas, lo que permite el paso de la luz.
  • La vegetación del bosque vertical absorbe micropartículas de polvo, lo que ayuda a reducir el calor que producen las ciudades.
  • Los habitantes del edificio ven mejorar su estado de ánimo gracias a la presencia de vegetación y de balcones en los que ésta está integrada.
  • Las personas que padecen vértigo dejan de sentirlo aunque vivan en pisos altos, ya que los árboles y la vegetación camuflan o disimulan la altura a la que se encuentran los habitantes del edificio.

Al crear un bosque vertical, Stefano Boeri está creando, de hecho, un ecosistema entero. Una sola torre, sin ir más lejos, puede acoger 21.000 plantas de más de 100 especies distintas. Este ecosistema alberga también sus propias especies avícolas, que encuentran en los bosques verticales su hábitat continuo. Según datos proporcionados por el propio Stefano Boeri, más de 20 especies de pájaros construyen sus nidos en estos edificios.

Stefano Boeri ha tenido que enfrentarse a múltiples obstáculos (más allá de los meramente técnicos) para llevar adelante sus trabajos. Los promotores de las construcciones se han mostrado tradicionalmente escépticos ante sus propuestas y algunos colegas de profesión han manifestado que Boeri utiliza la vegetación para ocultar la arquitectura. Otro factor de la propuesta arquitectónica de Stefano Boeri que ha merecido críticas es el referente al coste económico de las construcciones de Boeri. Los bosques verticales son caros, muy caros. Es caro el diseño, lo es la construcción y lo es, también, el mantenimiento. El Bosco Verticale milanés, por ejemplo, alberga sólo viviendas de lujo. Sólo de ese modo podían rentabilizarse los costes de la construcción.

El Bosco Verticale de Milán está considerado el primer edificio con bosque vertical del mundo. El conjunto arquitectónico consta de dos torres residenciales de 112 y 80 metros de altura en los que hay 113 viviendas, 800 árboles, 11.000 plantas y 5.000 arbustos. Toda la vegetación instalada en los edificios serían algo así como un bosque de 20.000 metros cuadrados. Una extensión boscosa así es capaz de absorber 20.000 kilos de CO2 al año. Gracias a este edificio, Stefano Boeri obtuvo el prestigioso Premio Internacional Highrise.

En el futuro se espera que los costos de construcción de los bosques verticales disminuyan. El mismo Boeri ha anunciado que en Eindhoven (Países Bajos) construirá un bosque vertical que, destinado a vivienda social, costará solamente entre 1.200 y 1.300 euros el metro cuadrado. Este edificio tendrá una altura de 75 metros repartidos en 19 pisos y 125 apartamentos. Cada uno de estos apartamentos tendrá una superficie de menos de 50 metros cuadrados y podrá beneficiarse en exclusiva de un árbol, 20 arbustos y más de cuatro metros cuadrados de terraza. Este proyecto de Stefano Boeri está destinado a convertirse en un auténtico pulmón verde de Eindhoven. No en vano, el bosque vertical Trudo (así se llamará este edificio) podrá absorber más de 50 toneladas de dióxido de carbono por año.

El de Liuzhou Forest City, por su parte, es el nombre que recibe un enorme complejo residencial que Stefano Boeri levantará en la región de Guangxi, al sur de China. Este proyecto está destinado a convertirse en una ciudad que debe dar acogida a 30.000 personas, a más de 40.000 árboles y alrededor de un millón de plantas. Este proyecto contará de entre 100 y 200 edificios de distintos tamaños. Todos esos edificios deberán tener árboles y plantas en las fachadas. Se espera que el proyecto esté finalizado en 2020, aunque esa fecha, a estas alturas, parece un poco ilusoria. El estudio de Stefano Boeri sostiene que esta ciudad formada sólo por bosques verticales podrá “tragarse” casi 10.000 toneladas de CO2 al año y otras 57 de contaminantes varios. Está previsto que cualquier medio de transporte que se utilice en la ciudad sea respetuoso con el medio ambiente.