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¿Locales a cambio de licencias hoteleras?

Publicado por pisobcn en 18 Marzo, 2017
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Nadie en Barcelona desconoce los roces y enfrentamientos existentes entre el sector hotelero de la ciudad y la alcaldesa de la misma, Ada Colau. El de luchar contra la masificación hotelera de la capital catalana fue uno de los puntos más importantes del programa con el que Colau accedió a la Alcaldía barcelonesa. Llegada a su cargo, Ada Colau no tardó demasiado en declarar lo que se ha llamado moratoria hotelera y que no ha sido otra cosa que una paralización temporal en la concesión de nuevas licencias hoteleras a la espera de que se realizara el llamado Pla Especial Urbanístic d’Allotjaments Turístics (PEUAT).

De la moratoria hotelera, de la problemática desencadenada a partir de la proliferación de pisos turísticos y de sus efectos más o menos determinantes sobre la configuración del mercado del alquiler inmobiliario barcelonés hemos hablado en este blog en alguna que otra ocasión. 33 proyectos han quedado parados a consecuencia de la política hotelera de Ada Colau. Ya hablamos en su momento de cómo la Torre Agbar, que parecía que iba a convertirse en un hotel, acabará siendo un edificio fundamentalmente de oficinas.

La aprobación del PEUAT, finalmente, ha supuesto que se autoricen en toda Barcelona 74 nuevos hoteles y albergues. El diario Ara informaba hace unos días sobre cómo algunas de las licencias hoteleras habían resultado especialmente polémicas y destacaba entre todas ellas dos muy significativas. Una, la de la antigua sede de Henkel en la calle Còrsega, 480. Otra, la de la esquina de la calle de Casp con el Passeig de Gràcia. Tanto en la sede de Henkel como en el solar en que se alzaba el cine Novedades se realizarán en un futuro no demasiado lejano sendos hoteles.

¿Por qué el equipo municipal dirigido por Ada Colau ha autorizado estos dos hoteles en zonas en las que las restricciones a nuevas licencias son más significativas? Esa pregunta, que mucha gente del sector se ha realizado, tiene, al decir de algunas fuentes consultadas por el diario Ara, una respuesta: porque en ambos casos los propietarios de los inmuebles en los que van a abrirse los nuevos hoteles han realizado una cesión de locales al Ayuntamiento de Barcelona para que éste pueda destinarlos a equipamientos públicos (espacio cultural, espacio para ancianos, etc).

Dos casos de cesión reconocidos

El ejemplo que destacan Albert Martín y Xavier Grau en su artículo “Colau imposa la cessió d’espais i locals a canvi de llicèncias hoteleres” es muy significativo de lo que podría ser, al decir de algunas voces del sector, una nueva política de la alcaldesa Colau respecto a las licencias hoteleras. Martín y Grau cuentan cómo el fondo Meridia es el propietario de la antigua sede de Henkel en Còrsega, 480 y también de un inmueble ubicado en Sicília 275-277. Pues bien: será la planta baja de este inmueble lo que Meridia cederá al ayuntamiento barcelonés para que éste lo destine a equipamientos públicos. Las condiciones de la cesión son, entre otras, que el espacio no sea inferior a 200 metros cuadrados, que la donación incluya la reforma del establecimiento y que los impuestos que puedan derivarse de la cesión corran a cargo de Meridia.

Por su parte, el punto en que se alzaba el antiguo cine Novedades, al inicio de la calle de Casp, se alzará un hotel de la cadena Meliá. En este caso, la cesión de suelo urbano de los propietarios del inmueble al Ayuntamiento de Barcelona consiste en la cesión de los 1.124 metros cuadrados del interior de la manzana vecinal y del paso para acceder a ella desde la misma calle de Casp. Según el acuerdo firmado por el ayuntamiento barcelonés y los propietarios del inmueble de Casp 1-13, y que va acompañado de la correspondiente licencia hotelera, ese acceso deberá tener unas medidas de 29 metros de largo y 8 de ancho. En dicho acuerdo se recoge también que los costes de realización de las obras correrán a cargo de la empresa, que se realizarán durante el primer semestre de 2018 y que incluirán jardinería, nueva pavimentación, redes de servicio, alumbrado público y diversos elementos como pueden ser papeleras o bancos para convertir el interior de manzana en una especie de parque.

Esta práctica de cesión de locales, señalan Albert Martín y Xavier Grau, parece ser cada vez más habitual en el municipio barcelonés. ¿Hasta qué punto? No está claro. Hay quien habla de casos puntuales, hay quien de prácticas que poco a poco van adquiriendo mayor significación numérica. Por haber, hay quien, incluso, acusa al Ayuntamiento de poco menos que chantajista por introducir estas cláusulas de cesión de locales en las negociaciones para conceder nuevas licencias hoteleras.

El Ayuntamiento se defiende de dicha acusación afirmando que la cesión de locales a cambio de licencias hoteleras han sido actos puntuales y completamente justificados. En el caso de la antigua sede de Henkel, por ejemplo, argumentan fuentes del Ayuntamiento (y según afirman en su artículo Martín y Grau) que Meridia, el fondo gestionado por Javier Faus, ya tenía derechos adquiridos para instalar su hotel antes de que se decretase la moratoria hotelera. La cesión de local mencionado, así como ciertas medidas referentes a las limitaciones de uso tanto de la piscina como de la terraza del hotel, sirvieron, al decir de dichas fuentes consultadas por los periodistas de Ara, para vencer ciertas reticencias a la apertura de un nuevo hotel por parte de un vecindario que, debido su cercanía a la Sagrada Familia, ya sufre bastante las incomodidades que puede ocasionar la afluencia masiva de turistas, rasgo distintivo, sin duda, de la Barcelona actual.

Por su parte, en el caso del interior de manzana de calle de Casp, fuentes municipales justifican la cesión de la misma amparándose en el “plan aprobado en el sector en el momento de la reparcelación” y recalcan cómo ninguna del resto de las 74 licencias hoteleras dadas a raíz de la aprobación del Pla Especial Urbanístic d’Allotjaments Turístics (PEUAT) incluye punto alguno en el que se recoja ninguna cesión de local. Ciertas fuentes consultadas por Ara, sin embargo, apuntan a que en el distrito 22@ y en el Raval se han producido también cesiones (una en cada lugar) de ese tipo.