Barcelona afronta un cambio notable en la regulación del alojamiento turístico: el Ayuntamiento ha anunciado que no renovará ni emitirá nuevas licencias de viviendas de uso turístico y que esas viviendas volverán al mercado residencial en noviembre de 2028. La medida se enmarca en una batería de instrumentos normativos y fiscales que buscan limitar la oferta de pisos turísticos y canalizar recursos hacia políticas de vivienda y gestión del turismo.

Al mismo tiempo, la ciudad ha reforzado su política fiscal con un recargo municipal sobre la tasa turística (recargo BCN) y participa en la revisión del impuesto autonómico (IEET). Las tensiones entre la necesidad de regular la masificación y las advertencias del sector sobre empleo y gasto turístico dibujan un debate complejo sobre cómo gestionar la llamada “población flotante” y el espacio público.

Contexto legal y calendario de aplicación

La decisión municipal de no renovar las aproximadamente 10.000 licencias de viviendas de uso turístico fue anunciada el 21 de junio de 2024, siguiendo un decreto autonómico de 2023 que ya marcaba un horizonte de cuatro años para el fin de esas autorizaciones. El calendario apunta a que las viviendas afectadas deberán reconvertirse o integrarse en el mercado residencial antes de noviembre de 2028.

Además, el Real Decreto 1312/2024, publicado en diciembre de 2024 y vigente desde el 2 de enero de 2025, estableció la Ventanilla Única Digital (VUDA) y un Registro Único de Arrendamientos. La plena aplicación de esa norma comenzó el 1 de julio de 2025, imponiendo la obligación de identificar alojamientos con un número de registro para su publicación en plataformas.

La implementación de estas normas ha producido una fase de transición y cierta dispersión entre registros autonómicos, municipales y el registro estatal: en julio de 2025 se reportaron entre 6.274 y 9.394 viviendas inscritas en distintos listados, según la fuente y el momento de cierre del dato.

Subida de la tasa turística y destino de la recaudación

El Ayuntamiento aplica desde octubre un recargo municipal (recargo BCN) de 4 € por persona y noche. En el pleno se aprobó un calendario de subida progresiva , propuesta de ERC con apoyo del PSC y BComú, que eleva ese recargo hasta 8 € en cuatro años. Con la revisión del IEET por parte de la Generalitat, la suma podría situar la tasa por persona y noche en Barcelona entre 10 € y 15 € en 2029.

La recaudación es significativa: en 2024 el recargo municipal generó 106,5 M€, un aumento del 20,7% respecto a 2023; para 2025 el Ayuntamiento prevé que la recaudación alcance 115 M€. Parte de esos fondos se destinarán a vivienda y a la gestión del turismo en zonas especialmente masificadas.

Un ejemplo ilustrativo del impacto tarifario: un hotel de 5 estrellas que hoy pague 7,50 €/noche (suma del IEET y el recargo actual) podría ver esa carga escalada hasta 15 €/noche si se aplicaran los incrementos máximos previstos, lo que muestra cómo la subida afectaría tanto al alojamiento reglado como al no reglado.

Registro Único, VUDA y retos administrativos

La creación del Registro Único y la VUDA mediante el Real Decreto 1312/2024 buscaba homogeneizar la identificación de alojamientos y facilitar la supervisión. La obligación de que cada alojamiento figure con número de registro para poder publicarse en plataformas ha cambiado el mapa administrativo del sector.

No obstante, la transición ha puesto de manifiesto dificultades prácticas: duplicidad de registros entre niveles administrativos, trámites y costes que en ocasiones rozan los 30 € por inscripción y plazos administrativos que encarecen la puesta en regla. Estas fricciones han sido señaladas tanto por plataformas como por asociaciones del sector.

Frente a ello, parte de la oferta podría desplazarse a fórmulas alternativas (contratos de temporada, anuncios sin transacción directa) que complican el control efectivo. La dispersión de las cifras registradas en julio de 2025 (entre 6.274 y 9.394 viviendas) refleja además la necesidad de sincronizar bases de datos para una gestión más eficaz.

Inspecciones, sanciones y recuperación de viviendas

El Ayuntamiento ha reforzado los controles: abrió un plan de inspección fiscal que revisó 463 empresas gestoras que administran cerca de 2.300 pisos turísticos. La primera fase de esa inspección detectó irregularidades que afloraron unos 290.000 € en la revisión inicial, lo que evidencia tanto la dimensión económica del sector como las lagunas fiscales existentes.

Desde 2016 el consistorio aplicó más de 11.500 sanciones y emitió casi 11.600 órdenes de cese, recuperando alrededor de 3.743 pisos turísticos ilegales convertidos en vivienda residencial en la última década. Solo en 2024 se abrieron 2.457 expedientes y se impusieron 873 sanciones, dentro de un rango sancionador que va de 3.000 a 300.000 €.

Estas actuaciones muestran la línea dura del Ayuntamiento para reducir la oferta de pisos turísticos y forzar la reconversión a vivienda habitual, pero también ponen sobre la mesa la necesidad de recursos técnicos y jurídicos para mantener la presión inspectora y evitar el mercado negro o la externalización de la oferta.

Impacto socioeconómico y reacciones del sector

El debate no es solo normativo: un informe de PwC, difundido en medios, advierte de que la eliminación masiva de pisos turísticos podría poner en riesgo el 1,9% del PIB de Barcelona y hasta alrededor de 40.000 empleos. Según ese análisis, los pisos turísticos representan cerca del 38% del alojamiento turístico en la ciudad y generan un gasto estimado anual de aproximadamente 2.063 M€.

Desde el Ayuntamiento se defiende que la tasa y las limitaciones buscan repartir mejor los beneficios del turismo y proteger el derecho a la vivienda; el alcalde Jaume Collboni afirmó su intención de que la actividad turística en pisos residenciales cese para 2028. Por su parte, la líder de ERC en Barcelona, Elisenda Alamany, defendió públicamente que “la tasa es la mejor manera” de repartir ingresos entre la ciudad y sus vecinos.

El sector privado y las plataformas han alertado sobre riesgos económicos, duplicidad de registros y costes administrativos que podrían incentivar la migración de oferta a vías menos reguladas, lo que dificultaría el control y la fiscalización. Estas tensiones obligan a buscar medidas equilibradas que combinen fiscalidad, inspección, incentivos y alternativas de profesionalización.

PEUAT, espacio público y planificación urbana

La revisión del Pla Especial Urbanístic d’Allotjaments Turístics (PEUAT) anunciada en 2025 forma parte de la estrategia municipal para limitar la oferta turística y gestionar el impacto en el espacio público y la convivencia. El PEUAT señala las zonas más vulnerables a la masificación y plantea limitaciones de nuevos alojamientos en barrios concretos.

La combinación de medidas urbanísticas, inspecciones fiscales y la subida progresiva de la tasa busca reducir la presión sobre el mercado de vivienda y sobre elementos urbanos como el transporte, el comercio de proximidad y los servicios. La idea es complementar la fiscalidad con ordenación del territorio para lograr efectos más sostenibles.

Sin embargo, la efectividad del PEUAT dependerá de su coordinación con las políticas fiscales , incluido el destino de parte de la recaudación a vivienda, y de la capacidad para evitar desplazamientos perversos de la oferta hacia municipios limítrofes o hacia fórmulas de alojamiento menos transparentes.

La política municipal para limitar pisos turísticos en Barcelona combina medidas fiscales, inspección y ordenación urbana. La reducción paulatina de licencias, la VUDA y la subida del recargo municipal forman un paquete con horizonte 2028-2029 para transformar la oferta y aumentar la recaudación destinada a vivienda y gestión del turismo.

Quedan por resolver retos operativos y sociales: garantizar la efectividad del registro único, evitar la deslocalización de la oferta hacia la informalidad, compensar potenciales efectos sobre el empleo y articular políticas públicas que redistribuyan los beneficios del turismo sin asfixiar el sector. En este escenario, el debate sobre Barcelona limita pisos turísticos seguirá siendo central en la agenda urbana y económica de la ciudad.